Porque contaba los minutos para volver a verte y cuando llego el momento, el mundo se encargó de hacerme notar lo enamorado que estoy y todo lo que quiero para nosotros.
Detuve el reloj por al menos un segundo, para conversarte lo mucho que me pasa y no pasa y quiero y no quiero. No basto más que eso para darnos cuenta que estamos hechos el uno para el otro, así como un invento único que se separa por partes y al unirlo se crea la figura compleja, completa, perfecta.
Somos un puzzle de nombre amor, de dibujos sueños y de completarse vida. Un puzzle con piezas interminables, que cuando acaben todo acabará, que cuando termine en la última etapa, será la misma la que nos lo haga notar.
Creemos en nosotros y con eso basta, mas nada quiero, que contigo lo todo tengo. Solo nos queda tomarnos de las manos, para volar entre los versos, las letras, lo único, concreto y eterno.
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